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lunes

¡La logia en acción!

Actualmente las ARTES del diario del Otun sigue publicando LA LOGIA! ...
Encuentrala en el magazin LAs artes!... :)

miércoles

HOY...

Hoy...

A SMCM


Hoy es un día más

en el cual la apetencia

se reduce al sinsabor mórbido

de la muerte

la sumatoria única

de las rutinas

hostiga hasta alcanzar

un vacío plomizo

que devora

insaciable

lo que sospechábamos

era la salvación misma

Hoy

es el eterno retorno

de otro clepsídrico abatimiento

con el que el ralo gusto a olvido

teje la maraña cómica

con la que trato de convencerme

sobre el sentido de continuar respirando

la armazón arcáica de los sueños

suturada con la argamaza

del aburrimiento

se derrumba suavemente

acrecentando el insostenible fardo

de la renuncia

Hoy

como casi todos los días

me elevo loas reiteradas

llegando incluso a considerar

la creencia de poder ser feliz

incluso a solas

pero la vaharada acuosa

latente en el exhalar espasmódico

de la desdicha

confirma la orden de izar las velas

para partir sin rumbo

ahora sí realmente decidido

a suprimirme

como una molesta mosca

revoloteando insistente

sobre la sopa salobre

de un día invadido

por un recuerdo doloroso

Hoy

como otras tantas ocasiones

vienen los adioses a incorporarse

como estrategia subrepticia

efectiva

para elevar la torre de la mortificación

desde cuya amarga cúspide

podré lanzarme

de una vez por todas

al vacío...

domingo

LA LOGIA EN LAS ARTES!!!

HOY ESTA EN CIRCULACIÓN LA NUEVA PUBLICACIÓN DE LA LOGIA! ... EL TABLOIDE CONTRACULTURAL QUE TIENE MUCHO QUE DECIR!... CONSIGUELO CON EL MAGAZIN LAS ARTES DE EL DIARIO DEL OTUN!






















"La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica".
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

lunes

Lectura Recomendada

Heiner Müller


La cruz de hierro

En abril de 1945 en Stargard, Mecklenburgo, un papelero se decidió a pegar un tiro a su mujer, a su hija de catorce años y a sí mismo. A través de unos clientes se había enterado de las nupcias y el suicidio de Hitler.

Como oficial de reserva de la primera guerra mundial conservaba todavía un revólver, así como una carga de diez municiones.

Cuando su esposa salió de la cocina con la cena, él se encontraba de pie junto a la mesa limpiando su arma. A la solapa llevaba prendida la Cruz de Hierro, como solía hacerlo sólo en días festivos.

El Führer eligió la muerte voluntaria, contestó a la pregunta de su mujer. Que él le sería fiel y si ella estaría dispuesta a seguirlo también. En cuanto a su hija no tenía ninguna duda de que preferiría una muerte honrosa a manos de su padre que una vida sin honor. La llamó. No lo decepcionó.

Sin esperar la respuesta de su esposa, las exhortó a ponerse sus abrigos, dado que para no causar escándalo las llevaría a un sitio apropiado afuera de la ciudad. Ellas obedecieron. Él cargó el revólver y dejó que su hija le ayudara a ponerse el abrigo, cerró la casa y echó la llave por la rendija del buzón.

Estaba lloviendo cuando caminaban por las oscuras carreteras afuera de la ciudad; el hombre adelante, sin volverse a mirar a las mujeres que le seguían a distancia. Él percibía sus pasos sobre el asfalto.

Tras haber dejado la carretera y tomar el sendero del bosque de hayas, se volteó a mirarlas por encima del hombro y las hizo apresurar. Con el viento nocturno que empezaba a soplar más fuerte sobre el llano sin arbolado, en el suelo mojado por la lluvia sus pasos no hacían ningún ruido.

Les gritó que se adelantaran. Al seguirlas no sabía si tenía miedo de que ellas huyeran o si él mismo deseaba huir. No tardó mucho para que ellas le sacaran ventaja. Cuando ya no podía verlas supo que tenía demasiado miedo como para huir simplemente, y cuánto deseaba que ellas lo hicieran. Se detuvo a desaguar. Traía el revólver en el bolsillo del pantalón y lo sentía frío a través de la delgada tela. Cuando empezó a andar más aprisa para alcanzar a las mujeres, a cada paso el arma golpeaba su pierna. Caminó despacio. Pero al llevarse la mano al bolsillo para deshacerse del revólver vio a su esposa y a su hija. Estaban paradas en medio del camino, esperándolo.

Había querido hacerlo en el bosque pero el peligro de que se oyeran los tiros era menor aquí. Al tomar el revólver con la mano y quitar el seguro, su mujer se le colgó al cuello en medio de sollozos. Pesaba mucho y no sin esfuerzo se la quitó de encima. Se acercó a su hija que lo miraba fijamente, le puso el revólver en la sien y jaló del gatillo con los ojos cerrados. Tuvo la esperanza de que la bala no saliera, pero la oyó y vio cómo la muchacha se balanceaba y se desplomaba.

La mujer temblaba y pegaba de gritos. Tuvo que sujetarla. Sólo después del tercer tiro se quedó quieta.

Estaba solo.

No había nadie que le ordenara llevarse a la propia sien el cañón del revólver. Las muertas no lo veían, nadie lo veía.

Guardó el arma y se inclinó sobre su hija. Luego echó a correr.

Corrió de vuelta por el camino hasta la carretera y recorrió un tramo de ésta sin dirigirse a la ciudad, sino al oeste. Luego se sentó a la orilla de la carretera, apoyando la espalda en un árbol y recapacitó sobre su situación, respirando con dificultad. Encontró que había algo de esperanza. Tenía que continuar hacia el oeste sin pasar por los próximos pueblos. En alguna parte podría esconderse; lo mejor sería una ciudad más grande, con un nombre extranjero, y ser un refugiado desconocido, común y corriente, sin empleo.

Echó el revólver a un hoyo de la carretera y se puso de pie.

Mientras caminaba le vino a la mente que se había olvidado de tirar la Cruz de Hierro. Lo hizo.

Traducción de Ricardo Corchado

domingo

CÚSPIDES DE LA LOCURA

CÚSPIDES DE LA LOCURA


El conocimiento habita en las cúspides sinuosas de la locuralos escalones deshechos de la búsqueda

amenazan con desvirtuar el esfuerzo exploratorio
El vacío cáustico de las miradas perdidas

encallan en el ombligo lacerado del dolorlas ventanas atentas de la esperanza

invitan al forcejeo titánico contra la neurosis
Las páginas envejecidas de pasados ajenos

pesan sobre la discordante estupidez del olvido

el cierre funesto del libro ancestral de los océanos secos

y continentes sumergidos
Nos ahoga desaforada y brutalmenteamparado por el melódico llamado fúnebre

de golondrinas mensajerasde la muerte
También es indispensablesentirse terriblemente librepara captar los cantos imperceptibles

de la propia ausencia.

LACÒNICO ANUNCIO



LACÒNICO ANUNCIO


La libertad pende del agrio hilo de la sumisión

desencadenante sarcástico del horror y la locurala sujeción ignominiosa de los sueños

por manos flagelantes y fatídicas

constituyen el detonante eficaz para la furia
Rupturas maquiavélicas destrozan las frágiles pieles

desastillan minuciosamente los huesos doloridoslas débiles cadenas de afectos veladosse rasgan bajo el ímpetuferoz de la discordia
La soledad asfixiante demacra los rostrosaprieta y derruye las facciones de la ilusiónun cóncavo olvido anida al filo de la tristezala insensata amenaza del extravíoviene a destruir los últimos vestigios de la sensatez
Lacónico anuncio del arribo incontenible

de la ausencia


y de la muerte

OCASO DE LA RAZÓN

OCASO DE LA RAZÓN

El ocaso de la razón deviene
en la sustracción macabra
de las ideas y las emociones
La implosión descarnada de la expresión creativa
dinamita el cascarón protector
del sueño de la razón

El efluvio matizado de la emoción visceral y la razón abrumadora
destroza en mil pedazos la prisión fantasma del silencio
Emoción, razón y silencio:
Un disparo en el vacío

CUCHILLAS INCÓLUMES

CUCHILLAS INCÓLUMES DE LA TRISTEZA

El deseo de volar casi siempre choca
contra las cuchillas incólumes de la tristeza
la mirada cansada termina por mirar a ninguna parte
las manos fatigadas pierden el gusto por palpar
la calidez de las presencias
La eclosión abismal de las entrañas ácidas
regurgitan el amargo líquido del desconcierto
la piel tira en contravía al deseo
los huesos rotos persiguen ansiosos
una tentativa de la dicha

La cuerda silente muta
en filamento siniestro
para destazarnos lenta y dolorosamente
como preámbulo al ritual oscuro
de lanzarnos a la nada.


ATADURAS

ATADURAS

Las ataduras grotescas de la desesperanza

desarraigan el canto de las golondrinas
taladran el sonido pleno de la noche enmudecen la risa gruñona de los caninos
Las alegrías embalsamadas de infancias ahueca

dasdisecan el impulso plácido de la risa
oscurecen la mirada ansiosa ante la sorpresa

inoculan el virus malévolo de la soledad
Las manos enceguecidas
los ojos atados

los labios ensordecidosel oído silenciado
cultivo inclemente para dar el salto
al vacío